Rafael Ruiz Fernández afiliado de base del PSOE
Contundente: Los afiliados de base están con el partido y en contra del que se aferra al cargo orgánico, aun perdiendo elección tras elección y no dimite pasando a la base.
Algunos dirigentes del PSOE, esos que no dimiten cuando desde la responsabilidad, se pierden elecciones continuamente, están asustados. A sabiendas del verdadero problema, culpan del descalabro electoral a la crisis y por si acaso, meten la coletilla: “Estamos convencidos de que algo hemos hecho mal”. Se defienden disparando indiscriminadamente para conservar la posesión de riendas en el partido y por consiguiente sus cargos públicos, pidiendo que nadie vaya contra nadie, es decir, el mensaje va dirigido a aquellos que están diciendo: “Los que lo estáis haciendo mal dejad el cargo”.
A este clamor no lo llaman legítima reivindicación democrática, lo llaman: “vais contra alguien, contra nosotros”. Lanzan el mensaje demagógico de siempre: “No es tiempo de batallitas, ahora es cuando todos debemos permanecer unidos” y, efectivamente, quienes reciben el mensaje son esos 40 principales que manejan todo, acaparan todo y gozan de cargo tras cargo en una demostración a la militancia de que son ellos los que saben hacerlo todo, y que los demás actúen de palmeros.
El problema en el PSOE se puede definir con muy pocas palabras y la receta para solucionarlo también; Falta de democracia interna. No hace falta tanta prosa, a la militancia se le ha entretenido y se le está distrayendo con falsos debates repletos de prosa abundante, fácil y demagógica, definiendo falsamente los pequeños problemas en la organización y las fáciles y magnificas soluciones que se le podrían dar.
Ya han pasado por el PSOE muchos ciudadanos, que han captado el por qué de la falta de la creciente desconfianza en el partido, concluyen que el verdadero problema en el PSOE lo han causado una gran mayoría de sus dirigentes y el resto son cómplices por su silencio. La paciente militancia de base no tiene posibilidad alguna de solucionar nada, aporte las soluciones que aporte.
Los dirigentes del partido en los últimos años, han desarbolado a afiliados y simpatizantes. Cuando han convenido, han dividido el partido en ocho agrupaciones y cuando éstas se han consolidado con criterio propio para aportar al conjunto, en vez de llamar a esto democracia, la dirección provincial las han llamado: "Reinos de Taifas" y han sido disueltas. A nadie se le escapa que es por el temor del grupo dirigente a la competencia o a ser removidos democráticamente por líderes o miembros de algunas de las ocho agrupaciones.
Durante los últimos años: “la selección natural” ha reunido en la dirección del partido a mucha gente de la misma condición; egocéntricos, aspirantes a la profesión de político hasta la jubilación, abundantes paladines de la casi inexistente democracia interna y de afiliados que hoy se han apropiado “democráticamente” de la infraestructura del PSOE desde el cargo público, para el cargo público.
Imposible la crítica, todos callan, otorgan y aplauden cualquier cosa a los que dependen. Los miembros de los comités provinciales, o son secretarios generales o alcaldes de su localidad (quien se mueva, no sale en la próxima foto). Estos compañeros dirigentes: “socialistas”, consciente o inconscientemente se han aprovechado de la compatibilidad cargo orgánico-cargo público, que facilita el control total de las listas cerradas, consiguiendo el objetivo de perpetuarse alternando cargos bien remunerados, dejando al partido inoperante, carente de ideas y aislado de la sociedad española.
La prueba de que la organización importa muy poco a muchos, es la siguiente: para cumplir el trámite, los secretarios de las ejecutivas a distintos niveles convocan continuamente la reunión o constitución de grupos de trabajo. Siempre sin tener constancia alguna del trabajo del anterior grupo de trabajo que se llamaba igual. No existe archivo alguno de los trabajos, deliberaciones o conclusiones anteriores. Parece como si el PSOE no tuviese historia o como si se refundara todos los meses.
La compatibilidad ha anulado a la organización, facilitando la total falta de control de la labor del cargo público en su puesto o destino para desarrollar el programa socialista, cada cargo público suele ir a su bola. El partido fabricante de nuevas ideas e intermediario entre el poder político y la sociedad ha decaído gravemente, anulando también la legítima alternancia entre la militancia. La desbandada de los afiliados de base es gravísima por la falta de ilusión y participación en algo que no llega a ninguna parte. A las distintas asambleas, comités y congresos asisten casi exclusivamente, afiliados cuyo sueldo depende de ser cargo público, de libre designación o del puesto de confianza.
En definitiva, entre los afiliados mal considerados y tratados, los afiliados que han pasado han visto y lo han contado y los ciudadanos que se enteran de todo; el PSOE ha obtenido el resultado electoral que venimos pronosticando desde hace tiempo algunos críticos constructivos y no de oficio. De verdad, Lo de la crisis es secundario.
Rafael Ruiz

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